El temblor de la falsificación de Patricia Highsmith

martes, 29 de agosto de 2017

Esta novela fue una de mis adquisiciones de la Feria del libro de Murcia. Pertenece a una de las colecciones de Planeta DeAgostini que sacaba los títulos de Patricia Highsmith. El título original es The tremor of forgery y se publicó en 1969. Esta edición es de 2002.


Howard Ingham es un escritor que se traslada a Túnez donde tiene previsto encontrarse con su socio para hablar de una posible película. Sin embargo pasan los días y este socio no aparece ni da señales de vida. Ingham trabará amistad con Anders, un artista danés y Adams, un americano capitalista conservador con demasiado tiempo libre. Mientras espera noticias es testigo de la vida del hotel y la ciudad donde a la menor oportunidad el visitante distraído pierde sus enseres. Ingham siente especial repulsión por Abdullah, un hombre que se dedica a sustraer todo tipo de cosas y que no es querido por sus vecinos. Una noche Ingham escucha ruidos fuera de su bungalow y horrorizado, ve como alguien está tratando de entrar. Inmediatamente arroja contra el intruso su máquina de escribir y cierra la puerta. Al día siguiente nada parece haber pasado, todo está como de costumbre pero Adams comienza a preguntarle si pudo dormir con el alboroto. A partir de ese momento Ingham comenzará a preguntarse si de verdad hirió a alguien y cuánto está dispuesto Adams a buscar.

Ingham es un hombre normal y corriente con sus prejuicios, sus celos, sus amores y demás emociones mundanas. Es una persona normal y corriente que ha ido a Túnez para hablar de negocios ya que un posible escrito suyo puede aparecer en la gran pantalla y mientras espera comienza a escribir una nueva novela. Diversos incidentes le ponen en guardia con los ladronzuelos como Abdullah y con la desaparición de este la noche que alguien abre la puerta del bungalow de Ingham estamos pendientes de si fue Abdullah el que se llevó el golpe en la cabeza o si fue otra persona pero pasan los días y el ladrón no da señales de vida cosa que tampoco preocupa al escritor contagiado por la falta de interés de los vecinos y personal del hotel que suponemos en el ajo. Mientras su vida continúa tienes el gusanillo de saber qué ha ocurrido y mientras tanto el lector no quiere que Adams siga haciendo preguntas. Adams es el prototipo de americano patriota barra capitalista a favor de la guerra de Vietnam y de la participación de Occidente en el petróleo árabe. Pero sobre todo es un moralista según qué cosas, por ejemplo la guerra le gusta pero el comportamiento no cristiano, eso no le gusta y dice que todos deberían ser consecuentes con sus actos y decir la verdad en todo cuando él mismo tiene una cosita que callar. Son indirectas que lanzará a Ingham cuando empiece a atar cabos por su cuenta. Es un libro con un único núcleo, no hay muchos personajes y es muy distinto de los que tengo leídos.

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