Patria de Fernando Aramburu

domingo, 23 de julio de 2017

Desde su publicación a finales de 2016, este libro se convirtió en una lectura obligada dado su contenido y la buena recepción por el público. Después de leer halagadoras críticas por parte de blogs de confianza nos decidimos a comprarlo. Se ha reeditado ya un montón de veces y no es para menos después de la enorme aceptación del público.


Patria es uno de esos libros necesarios. Necesarios porque trata un tema muy delicado en este país. Se trata del terrorismo que durante décadas ETA protagonizó en el País Vasco asesinando a numerosos inocentes por el ideal de liberarse del yugo del estado español. Aunque la trama del libro es ficción, el miedo, la indignación, el fanatismo, el silencio colectivo, las amenazas, el sentimiento de impotencia, de rabia, todavía perdura en los cientos de personas que de una manera u otra se vieron envueltos en los ataques terroristas. El libro habla de dos familias en concreto totalmente ficticias, la familia del Txato, empresario vasco asesinado y la familia de un combatiente de ETA. Estas dos familias antaño fueron amigas pero a raíz de las primeras amenazas de extorsión se fueron separando y para cuando el Txato fue asesinado, el vínculo entre ellos se rompió para siempre. La trama alterna episodios del presente con episodios del pasado lo que hace que la historia avance aportándonos todo tipo de información sobre sus personajes. Tenemos por un lado a Bittori, la viuda, que visita la tumba de su marido como peregrinación hablándole de los hijos, de cómo se encuentra ella, de lo mucho que lo echa de menos, de reproches que llegan tarde para cambiar las cosas, la indignación y soledad que sufrió cuando todos en el pueblo les dieron de lado y sentir que es una apestada a pesar de ser ella y sus hijos víctimas arrancadas de su hogar natal simplemente porque alguien ha decidido que tiene que ser así. Por otro lado, Miren, la que fuera su mejor amiga vive quejándose constantemente de la vida que le ha tocado. Su marido, Joxian, es un cero a la izquierda, su hija Arantxa está en una silla de ruedas, su hijo Gorka nunca va a verles y su hijo Joxe Mari cumple condena en una prisión “española” por pertenecer a ETA. Su vida es un rosario de quejas constantes y se las cuenta a quien quiere escucharla. Ella está muy orgullosa de que su hijo luchara por sus raíces, por Euskal Herria y no admite que se diga lo contrario. Pero mientras ella presume, habla, dice, de golpe más patriótica que nadie, sus otros hijos sufren lo que es tener un hermano en la militancia, los amigos que lo vitorean, los que les llaman la atención por no estar de acuerdo con ellos, las presiones para que no miren más allá de las fronteras vascas mientras que se cometen asesinatos uno detrás de otro con detenciones de etarras mientras que otros se quedan en la sombra.

Fue una conmoción cuando ETA comenzó a llevarse por delante vidas de cualquier inocente. No voy a entrar en detalles, hace poco fue el aniversario del atentado de Hipercor, ya me diréis qué ideología política tenían las víctimas. La novela se centra en ese cerco de silencio que se producía en las zonas más cerradas. Pueblos enteros condenados al silencio bien por miedo o bien por pertenecer al grupo. No todos lo secundaban por supuesto. Muchos tenían miedo de ser señalados, convertirse en apestados en sus propios hogares, hasta que poco a poco tuvieran que marcharse o claudicar. Otros que tenían familiares en la clandestinidad también lo pasaban mal, no todos eran familias vascas de antiguo y no todos veían con buenos ojos las muertes por un ideal que estaba condenado desde la primera muerte. El libro no señala culpables directos, hace referencia a sucesos que ocurrieron pero todo lo demás es ficción pero con detalles demasiado reales que los que hemos visto esta sin razón desde fuera no podemos comprender del todo porque no nos ha tocado vivirlo. Porque no hemos sido amenazados o nos han matado a un ser querido o simplemente no hemos sido testigos de ese silencio y esa persecución con las familias de las víctimas. El libro comienza con el anuncio del cese de la lucha armada y con Bittori haciendo pequeñas incursiones en su antiguo pueblo siendo el blanco de todas las murmuraciones no para darle la bienvenida sino para señalarla como que busca desquitarse, vengarse de todos ellos cuando este personaje lo único que busca es volver a vivir en paz en su antiguo hogar. Desde luego que uno se solidariza con ella y le coge asco a Miren por ser tan cabezona, por no querer ver más allá de lo que realmente significó para ellos tanta muerte y horror. Me parece bien que alguien defienda a su familia pero no se puede defender lo indefendible y por mucho que quieras a tu hijo, el resto de la sociedad lo ha condenado por asesinar a inocentes, personas que no habían hecho nada malo, que cumplían con su obligación en caso de los miembros de las fuerzas del estado asesinados, gente que tenía un negocio y a pesar de ser vasco de pura cepa era señalado como capitalista, opresor y patrón negrero aunque fuera una maravilla de persona. Como podéis comprobar uno no se queda indiferente después de leerla por eso digo que es una lectura muy necesaria, os cabrearéis, os indignaréis, le diréis de todo a Miren y los seguidores del terrorismo porque no se le puede llamar de otra manera, os emocionaréis con Bittori, con Arantxa, entenderéis a Gorka, os darán ganas de sacudirle a Joxian por no haber actuado antes, puede que alguno le desee la muerte a Joxe Mari y sobre todo cargaréis contra el cura y el tío de la Taberna Arrano. Este libro remueve conciencias y una vez más repito, es muy necesario.


El autor
Fernando Aramburu Irigoyen nació en San Sebastián en 1959. Se licenció en Filología Hispánica en la Universidad de Zaragoza en 1982. Participó en la fundación del Grupo CLOC de Arte y Desarte que entre 1978 y 1981 editó una revista e intervino en la vida cultural del País Vasco, Navarra y Madrid con propuestas de índole surrealistas y acciones de todo tipo caracterizadas por una mezcla particular de poesía, contracultura y sentido del humor. Reside en Alemania donde ha impartido clases de lengua española a descendientes de emigrantes. Se dedica exclusivamente a la literatura desde 2009. Ganó el Premio Tusquets de Novela en 2011 por Años lentos. En 2012 recibiría el Premio de los libreros de Madrid por la misma obra. Este año 2017 ha recibido el Premio de la Crítica y el Premio Francisco Umbral al Libro del Año por Patria. También por la misma obra los premios Ramón Rubial y del Club Internacional de la Prensa. También los premios Mario Vargas Llosa, Dulce Chacón y Real Academia española por Los peces de la amargura entre 2007 y 2008. En 2014 recibió el Premio Biblioteca Breve por Ávidas pretensiones.

Obra
Novelas
Fuegos con limón 1996
Los ojos vacíos (Trilogía de Antíbula 1) 2000
El trompetista de Utopía 2003
Bami sin sombra (Trilogía de Antíbula 2) 2005
Viaje con Clara por Alemania 2010
Años lentos 2012
La gran Marivián (Trilogía de Antíbula 3) 2013
Ávidas pretensiones 2014
Patria 2016

Cuentos
No ser no duele 1997
El artista y su cadáver 2002
Los peces de la amargura 2006
El vigilante del fiordo 2011

Ensayos
Las letras entronadas 2015

Narrativa infantil
El ladrón de ladrillos 1998
Mariluz y los niños voladores 2003
Vida de un piojo llamado Matías 2004
Mariluz y sus extrañas aventuras 2013

Poesía
El librillo 1981
Ave Sombra/Itzal Hegazti 1981
Bruma y conciencia/Lambroa eta kontzientzia 1993
Yo quisiera llover 2010

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