Víctor Ros y el gran robo del oro español de Jerónimo Tristante

sábado, 24 de junio de 2017

Después de bastante tiempo al fin me decidí a leer la quinta entrega de los casos de Víctor Ros, el detective más perspicaz del siglo XIX. Me pasó una cosa con la cuarta entrega, La última noche de Víctor Ros y es que su final no me satisfizo. Esta serie no tiene ninguna complicación, casos bien planteados, su misterio, sus personajes y una trama sencilla pero le sobra esa hojita del final.


Después del dramático caso de Oviedo, Víctor y su familia se han trasladado al balneario de Archena, Murcia, sí aquí también hay de esas cosas. El caso es que nuestro protagonista pasa sus días en familia, descansando de los misterios pero parece que estos no lo abandonan por mucho tiempo ya que el director del balneario le pide ayuda discretamente para esclarecer un robo. Víctor con su habitual pericia descubrirá al culpable sin mayores riesgos pero el caso que da título a esta novela se produce poco después. Un grupo de hombres armados asalta el Banco de España llevándose por delante a los guardias que lo custodian. Poco después las fuerzas del orden acuden en tropel y eliminan a los asaltantes pero en realidad este ataque es una tapadera ya que el verdadero robo se produce en otro lugar y lo que se llevan es una gran remesa del oro de España en lingotes. Impactado, Víctor comprende que se enfrenta al caso más delicado de su carrera, si las potencias extranjeras descubrieran que el oro de España anda por ahí no dudarían en buscarlo y hacerse con él y de paso el país se vería en bancarrota y en el caos más absoluto. De manera muy discreta, el detective tendrá que recuperarlo. Un aliciente para actuar deprisa son las últimas palabras de uno de los asaltantes del Banco de España que antes de morir dice: “maldito Aldanza”.

Año 1883, España gobernada por Alfonso XII, queda poco para la regencia de la reina María Cristina de Habsburgo-Lorena. Pasamos de esta España a la Inglaterra victoriana. Qué sería de una buena historia a la inglesa si no transcurriera en la época victoriana ¿he? Como si no hubiera más épocas pero es lo que toca siendo Ros el protagonista. Encontramos el Londres elegante y los barrios más peligrosos, deprimentes y sucios, el famoso Whitechapel donde Ros se encontrará con uno de los detectives más geniales de todos los tiempos. Para la investigación se recurre a Martin Roberts, amigo de Víctor que les guiará por la ciudad siguiendo la pista de Aldanza. Si habéis leído El misterio de la casa Aranda sabréis que Aldanza fue uno de los personajes clave. Sabed también que aquí tenemos spoiler de la primera novela. Me gustó el cambio de aires y la búsqueda del oro. Las intervenciones de Clara y Eduardo vienen a ser lo que se espera de ellos ante el peligro de quien-vosotros-sabéis. Lo que no me gusta es cómo se ha desaprovechado a cierto personaje. ¿Cómo puedo decirlo sin hacer spoiler? Que sepáis que me contengo mucho. Pero al lío, no me ha gustado. Podría haber tenido otro final. Eso en cuanto al que no debe ser nombrado. Volviendo al caso del oro esperaba sinceramente otra cosa respecto a la mente maestra que persigue Víctor, es un tanto melodramático. Sobre todo la última hoja que bajo mi punto de vista el autor se lo podría haber ahorrado.


La adaptación de esta novela en la segunda temporada de Víctor Ros es completamente distinta de la novela. Tenemos a Ros, tenemos a Blázquez y el oro pero en lugar de ir a Londres, se van a Linares, Andalucía. También en la serie se da la pista del posible regreso de Aldanza. La versión televisiva y la novela se pueden ver de manera independiente que no pasa nada porque son totalmente distintas. La cosa es que cierto personaje palma en el primer episodio y en la novela lo tenemos hasta el final.

No hay comentarios:

Publicar un comentario