La máscara de Ripley de Patricia Highsmith

sábado, 8 de abril de 2017

Llevaba bastante tiempo que no leía una novela de Patricia Highsmith y estas navidades aproveché para hacerme con el segundo título de los protagonizados por Tom Ripley. De Patricia Highsmith hablé en la primera entrada de Autores, es una de las mejores novelistas que he tenido el placer de leer y no me ha dejado indiferente. Aunque la novela la terminé de leer en diciembre no había subido la reseña hasta ahora porque he querido volver a subir la de El talento de Mr. Ripley para tenerlas seguidas.


Mucho ha cambiado la vida de Tom Ripley desde los acontecimientos de Italia. Ahora es un respetado caballero casado con una hermosa heredera, Heloise. Vive cómodamente en una finca cerca de París y dedica sus días a pintar y cuidar de su jardín. Pero no perdió oportunidad de introducirse en un lucrativo negocio. La Buckmaster Gallery lleva tiempo vendiendo los cuadros de Derwatt, un pintor solitario que vive en México y envía sus cuadros a Londres donde sus representantes los exponen y venden al público. El propio Tom tiene dos de sus cuadros en casa. Todo sería perfecto de no ser que Derwatt lleva años muerto.

El argumento de esta novela parte de esa base. Mantener una fachada para enriquecerse y hacer lo que sea necesario para proteger ese secreto. Para Ripley no significa mantener el fraude es el arriesgarse como lo ha venido haciendo hasta ahora, probar una estafa que ha salido demasiado bien y recibir beneficios, en su caso pequeños comparados con los marchantes de la Buckmaster Gallery.

Pero todo buen fraude tiene un punto débil y en este caso es la técnica del pintor que se dedica a elaborar los cuadros de Derwatt. Un coleccionista americano sospecha que los cuadros podrían ser falsos y se traslada a Londres para hablar personalmente con Derwatt sobre el asunto. Asustados ante la llegada de este hombre, los cómplices de Tom suplican a este su ayuda y Tom se hará pasar por Derwatt para salvar el negocio.


Si algo me gustan de las novelas de Patricia Highsmith es la falta de moral que suelen tener la mayoría de sus personajes. Tom no ha dudado en matar para salirse con la suya, no tiene problemas para perpetrar estafas y hacer pequeños trabajos e incluso suplantar identidades. Es un hombre muy cuidadoso, pone atención a los detalles pero eso no significa que las cosas vayan a salir bien desde el principio, en esta segunda entrega tendrá más de un problema por confiar en quien no debe.

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