H. P. Lovecraft

domingo, 30 de abril de 2017


Vamos con la sexta entrega del Autor del mes y en esta ocasión os traigo al maestro del terror cósmico. Fue en mi primer año de universidad cuando conocí a este autor gracias a un amigo que me dejó leer El intruso y otros relatos, fue el primer encuentro y quedé muy impresionado por la genialidad de este hombre. Ya después en sucesivas ferias del libro de segunda mano fui comprando otras recopilaciones, la mayoría se encuentran reseñadas en el blog, fui adentrándome en el universo de Cthulhu y sus numerosas y diferentes manifestaciones. Lovecraft fue un gran escritor pero tuvo una vida un tanto extraña y no es que fuera un encanto de persona.

Howard Phillips Lovecraft nació en Providence, Rhode Island, Estados Unidos el 20 de agosto de 1890. Firmaba sus obras con sus iniciales. Se le considera el padre del terror cósmico. Fue el único hijo de Winfield Scott Lovecraft y de Sarah Susan Phillips, quedaría bajo la tutela de su madre tras la temprana muerte del padre. Sus antepasados por vía materna llegaron a las costas americanas a bordo del Mayflower procedentes de Inglaterra al igual que los ancestros de su padre. Como es bien sabido, fue un niño bastante solitario que frecuentaba parajes apartados dando rienda suelta a su gran imaginación y en parte por su madre que no quería que jugara con niños de “menor categoría” y que era bastante mediocre. Tras la muerte de su padre en 1898, víctima de la neurosífilis en el hospital psiquiátrico de Providence, queda bajo la tutela de su madre que se ocupa de su educación bajo el amparo de su abuelo materno, Whipple Van Buren Phillips y sus tías Lillian Delora y Annie Emeline Phillips. Residían en la casa familiar y el chico apenas tuvo contacto con el mundo exterior.

Fue un verdadero niño prodigio. A los dos años recitaba poesía, a los tres años ya leía con fluidez y a los seis, siete años escribía. Uno de sus géneros preferidos era la novela policíaca. Con quince años escribió su primer relato, La bestia en la cueva, a imitación de los cuentos de terror góticos. Con dieciséis años escribía una columna de astronomía para el Providence Tribune. También es sabido, es uno de los detalles que más se incluyen, su declaración a los cincos años de ser ateo, convicción que mantuvo hasta su muerte. Tan solo pudo asistir un año al colegio y más tarde que los otros chicos debido a su delicada salud. No volvería hasta los trece o catorce años cursando dos años de educación secundaria hasta que dejó los estudios definitivamente. Durante este periodo se dedicó a escribir pequeños ensayos científicos como aficionado para una revista.

Con la muerte de su abuelo se produjo una crisis familiar al quedar esta en mala situación debido a la mala gestión del dinero. Lovecraft, su madre y sus tías tuvieron que trasladarse a otra vivienda. Fue entonces cuando el joven consideró la idea de suicidarse. Apenas mantendría contacto con el mundo exterior mientras escribía sus primeros relatos.

La muerte de su madre en 1921 supuso un fuerte golpe para Lovecraft ya que era uno de los pilares más importantes de su vida. Prácticamente ella le había criado y condicionado según su cerrado criterio. Comenzaría a trabajar para ganarse la vida escribiendo para otros autores conociendo a Robert E. Howard, Clark Ashton Smith, Robert Bloch… ellos formarían parte del Círculo de Lovecraft. En una convención de escritores aficionados conoció a Sonia H. Greene, siete años mayor que él y por la que se sintió atraído y con la que se casó en 1924 sin el consentimiento de las tías del novio. Sonia Greene era una mujer de fuerte personalidad que también escribía como aficionada publicando en la United Amateur Press Association. Tuvieron fuertes problemas económicos por lo que tuvieron que separarse cuando Sonia encontró trabajo en Cleveland mientras su marido permanecía en su barrio de Brooklin, Red Hook, lugar que figuraría en su relato El horror de Red Hook. Esta zona tenía una fuerte población emigrante cosa que horrorizaba a Lovecraft cuyo racismo venía implantado durante su crecimiento con su madre. El hecho de no encontrar un trabajo estable repercutía en su personalidad. En 1926 la pareja se divorciaba de forma amistosa aunque solo de palabra. Volvió a vivir con sus tías en Providence pero su abatimiento sigue creciendo. Es entonces cuando su producción aumenta y crea sus mejores obras, las relacionadas con el mito de Cthulhu. Su aislamiento lo compensaba con su frecuente correspondencia con nuevos y viejos amigos también escritores. Sus tías fallecen en los años treinta y además su amigo Robert E. Howard se suicida. Estas tres muertes calaron hondo en el escritor.

Murió el 15 de marzo de 1937 con 46 años. A finales de febrero de ese año tuvo que ingresar en el hospital. Su estado de salud se había agravado los últimos años sumando los reveses familiares. Al parecer la causa de su muerte estuvo relacionada con una inflamación de los riñones sumado al cáncer intestinal que padecía.

Esto en cuanto a su biografía se puede encontrar en cualquier web. Si algo me gusta de Lovecraft es esa capacidad de sugestión, de transportarnos hasta su universo y hacernos ver las cosas más insignificantes con otra mirada. Al cabo que no he vuelto a mirar el mar o las montañas de la misma forma sin acordarme de Cthulhu en las profundidades o los habitantes de Innsmouth. Gracias a Lovecraft tenemos un culto de millones de años que se puede manifestar en cualquier parte. Quién sabe si nuestros antepasados jugaron con las fuerzas ocultas y que las consecuencias lleguen hasta nosotros como se ve en varios de sus relatos.
Como veis no he hecho hincapié en su forma de escribir ni nada, eso será para otra entrada.

Lovecraft fue un hombre que a fin de cuentas vivió en bastante tensión, desde el ambiente familiar tan clasista y cerrado hasta sus propias ideas, veía cosas por todas partes y junto a sus experiencias creó estas obras tan inmortales. También hay que verlo con los ojos de aquella época, finales del siglo XIX, una madre criada de una forma, la clase era lo más importante, antecedentes familiares puritanos y más puritanos que los americanos de pura cepa no hay nadie. Luego las dificultades del siglo XX, la Gran Depresión, la salud, un auténtico cóctel molotov para una persona sensible como nuestro autor.

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