Bajo los vientos de Neptuno de Fred Vargas

domingo, 27 de noviembre de 2016


Sexta entrega de la serie del comisario Adamsberg. Sous les vents de Neptune, título original en francés, vio la luz por primera vez en 2004, mi ejemplar pertenece a la quinta edición, la compré hace casi dos años.

Antes de dirigirse a Canadá junto con algunos de sus colaboradores, Adamsberg se encuentra cara a cara con el pasado tras el hallazgo de una mujer asesinada de tres puñaladas. Las heridas tienen la misma medida y profundidad por lo que se especula que fueron infligidas de forma sistemática pero el presunto culpable podría no tener la fuerza suficiente para ejecutar tres cuchilladas con total precisión. Para Adamsberg es el regreso de un asesino en serie que lleva años matando y al que él llama Tridente. En su viaje a Canadá le seguirán los problemas cuando otra chica aparezca asesinada y las autoridades le señalen como responsable.

El Tridente lleva años matando pero nadie sabe que sus crímenes están relacionados ya que siempre aparece un culpable demasiado borracho y aturdido para recordar lo que ha hecho y en el arma homicida aparecen sus huellas digitales. La característica principal es que las heridas siempre tienen el mismo estilo aunque las armas utilizadas sean distintas.

Adamsberg y parte de su equipo se encuentran haciendo prácticas forenses junto al equipo de expertos de Quebec cuando conoce a la inestable Noëlla que se empeña en que Adamsberg es el hombre de su vida, más bien el nuevo y pretende seguirle a Francia para vivir felices por siempre jamás. Adamsberg comete el error de acostarse con ella lo que desencadena las fantasías de la chica y la oportunidad del asesino de convertir a Adamsberg en el principal sospechoso de su nuevo crimen. Noëlla aparece asesinada de tres puñaladas idénticas y las huellas del comisario aparecen en el arma. Comprendiendo que ha sido inculpado pide ayuda a la siempre sorprendente Violette Retancourt para que lo ayude a escapar.

Las novelas de Fred Vargas tienen la peculiaridad de que no parecen género negro sino que da muchas vueltas para encauzar la trama, es muy dispersa. En esta novela hasta la mitad de la historia no hay trama criminal porque se dedica la primera mitad a hablar del viaje a Quebec, la historia del Tridente y la inaguantable presencia de Noëlla, después el ritmo es más rápido con la investigación y las sospechas contra el protagonista hasta descubrir al escurridizo asesino cuya identidad es conocida desde hace tiempo por Adamsberg, el principal problema es que el Tridente es un fantasma.

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